Nota de opinión: Pan Integral y Cirque du Soleil… La pantalla del bicentenario.

mayo 27, 2010
¡Pan y circo, pan y circo! ¡El pueblo está contento, está entretenido! Déjenme contarles… Nosotros, los argentinos, hemos festejado el bicentenario de nuestra patria con un espectáculo inolvidable, de primer nivel mundial, al mejor estilo Argentina ´78. La mayoría de nosotros lo vio a través de una pantalla, como suele verse toda realidad, con toda su potencia lumínica y todos sus ilusionismos sensoriales. Los que estábamos allí, en el festejo, estábamos capturados por la pantalla, reabsorvidos dentro de ella. Y allí, secuestrados por la escena mediática, estuvimos más cerca que nunca de las personalidades más distinguidas de la cultura pancircense nacional, tales como el magnate acomplejado Ricky Fort, la diva de feria Su Giménez, el insulto ambulante a la dignidad intelectual humana Chiche Gelblung, el pecado mortal del periodismo, Luis Majul, el monumento a la degeneración moral Daniel Hadad, o la reina de la frivolidad desgastada, la señora Mirtha Legrand. Todos ellos engalanando con su presencia las pasarelas de la ciudad, poniéndole un poco de brillo al festejo y desparramando como sólo ellos saben hacerlo ese glamour berreta que tanto bien le hace a la imagen pública de nuestro país. Después de todo, un país sin glamour no merece ser llamado como tal. Tan cerca estuvimos de todo eso, que tuvimos que dar dos pasos para atrás y salir a tomar aire. ¡Sigan ustedes, patriotas! Y sepan disculparme el atrevimiento, no me gustaría pecar de aguafiestas, pero se me dio por ir a espiar detrás de la pantalla…

¿Cuánto presupuesto se habrá asignado al festejo del bicentenario? ¿A cuánto habrá ascendido hoy la deuda externa que esclaviza a la Argentina y pone de rodillas a nuestra nación ante el poder de la banca internacional? ¿Cuántos argentinos se habrán muerto de hambre en estos días? ¿Cuántos argentinos vivirán y morirán sin agua potable? ¿Cuántos niños sin educación estarán celebrando y cuántos viviendo al costado de la vía, en la miseria? ¿Cuántas personas sin hogar, sin trabajo, sin acceso a la salud habrán festejado hoy? ¿Cuánto habrán saqueado, explotado y contaminado nuestra tierra, nuestro aire y nuestra agua, nuestras montañas, mares y subsuelos, las corporaciones privadas extranjeras para celebrar los 200 años de ininterrumpida depredación de la argentina? ¿Se habrá detenido por un día al menos el monumental saqueo económico que perpetran desde tiempos inmemoriales las corporaciones trasnacionales en complicidad con nuestros corruptos dirigentes políticos? En definitiva, ¿se habrá hecho algo realmente valioso para conmemorar la independencia de nuestra patria?

¡Qué importa! ¡Pan y circo, che! Es verdad… déjenme seguir contándoles, entonces… ¡Dale, que a media noche toca Fito! El punto de reunión estratégico de la gente común era, sin dudas, el MacDonald´s de Corrientes. El de los privilegiados, la alfombra roja imitación Hollywood, donde se mezclaban los más siniestros personajes de la farándula mediática argentina con sus homólogos de la jungla política. Política y farándula, el engendro monstruoso que nos heredaron los inolvidables nineties: ostentación y despilfarro obsceno, amoríos secretos, sociedades siniestras, escándalos y chimentos, corrupción y purpurina, vedettes despampanantes y funcionarios del estado ofreciendo sus servicios de igual a igual al mejor postor. Y qué linda ocasión para salir a chusmetear y exhibirse en público… ¡Vivan nuestros líderes políticos y artistas mediáticos, che! Todos ellos estaban en la fiesta del pueblo. Los más grandes estafadores de la nación, los más rancios oligarcas enemigos del pueblo, los asesinos y vende-patria más despiadados de la actualidad… Todos aplaudían el espectáculo desde sus palcos de lujo. ¡Lloren, chicos lloren! ¡Pasen y vean, pasen y vean: el circo abrió sus puertas y les ofrece los mejores artificios para embriagar el espíritu!

Los artistas circenses daban vueltas acrobáticas por los aires, las luces, los flashes, la música y la imagen, capturando los sentidos y la fascinación de los espectadores. ¡Viva la patria, carajo!, arengaba Fito Paez con una enorme sonrisa desde el escenario principal. La pantalla gigante más gigante de todas, que tomaba por asalto todas las miradas, sin embargo, no mostraba nunca el celeste y el blanco, ni auspiciaba ninguna reivindicación patriótica, sino que mostraba en repetición infinita la danza mecánica de una botella y una chapita roja, girando y fundiéndose con explosiones de colores: esa inmensa pantalla luminosa era propiedad exclusiva de Coca-cola, que escudriñando toda la escena desde su imponente posición, parecía monitorear cada uno de nuestros movimientos. ¡Mauricio lo hizo! ¡Viva Coca-cola, también, che… ¿por qué no?, vigilando el cumpleaños de la patria! No pasa nada… ¡El mate, el colectivo, el dulce de leche, el Diego, Macdonald´s y la coca-cola, todos son inventos argentinos!

Pero, finalmente, pasó el cumpleaños de Argentina. Terminó la fiesta del pueblo. Que vuelvan a sus posilgas la mayoría de los que aquí estaban, a su trabajo precarizado, a su decadente educación, a sus arruinados hospitales, y que vayan a comer de la basura otros tantos. ¡Viva la patria, carajo! ¡Vamos Argentina!… que enganchamos con Sudáfrica 2010 y tiramos unos meses más. El sentimiento patriótico insiste… se extiende y potencia aún más en este año tan particular. Ya llega el mundial de las corporaciones. ¡Aguantemos un poco más!, tengan la banderita celeste y blanca a mano que ya llega… Y gracias al esfuerzo de la publicidad patriotera – ¡que tanto emociona a los argentinos!- nos entusiasmaremos nuevamente por saber que cuantos más televisores HD compremos para ver el mundial en la más alta definición, más podremos presumir de ser bien argentinos. Che…

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Escrito por: Julián Pellegrini (Proyecto Squatters)

Hello world!

abril 22, 2010

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Contracampaña SQS para el Mundial Sudáfrica 2010 "LA BANDERA NO SE MANCHA" (Parte I)

abril 2, 2010

El “patrioterismo” publicitario es la forma más rentable y efectiva de manipular a las audiencias.

Las corporaciones son apátridas. No tienen otra bandera más que la del mercado, y por himno sagrado, tienen al sonido del dinero. Su lógica cínica y maquinal persigue sólo el beneficio, a cualquier costo. Las corporaciones viven su día a día en un entorno competitivo y exigente, en el que, para sobrevivir, deben sacar ventaja y – en cuanto puedan- eliminar al rival. Son, por su racionalidad y su funcionamiento, instituciones psicopáticas, íconos de una sociedad enferma y paladines abnegados de un sistema mundial inhumano.

Las corporaciones trasnacionales no dudan en venderle las mejores armas al enemigo si esto representa una buena oportunidad de negocio. Les da lo mismo utilizar la bandera nacional de uno u otro país en sus publicidades, niños felices o muertos de hambre, mujeres en tanga o mamás obsesivas, si como resultado logran incidir en la conciencia de las audiencias. Da exactamente lo mismo la bandera argentina o la brasilera, reivindicar a los homosexuales o ponerse homofóbicos, mostrar íconos inconformistas o conservadores… Da lo mismo, siempre y cuando sirva para posicionarse en el mercado.

Lo que se problematiza en esta iniciativa de Squatters es el uso de símbolos patrios (como la bandera, sus colores, los íconos de nuestra cultura nacional) por parte de las corporaciones privadas – generalmente extranjeras-, para provocar la emotividad irracional de la audiencia y reconducir sus sentimientos más arraigados hacia el consumo de una marca. Consideramos ultrajante la forma en que las compañías privadas y su pandilla de publicistas secuestran la mística patriótica de un país, su imaginario, se apropian de su historia y mitología, para descuartizarlos, para vaciarlos de contenido y ponerlos al servicio de sus negocios privados.

Un buen ejemplo…

Proponemos observar el siguiente spot publicitario de cerveza Quilmes, pero teniendo en cuenta que esta marca emblemática para los argentinos es, desde hace tiempo, controlada por el grupo Anheuser-Busch InBev, que nació de la fusión de la empresa belga Interbrew y la brasileña AmBev. Anheuser-Busch InBev es la segunda mayor cervecera del mundo y tiene en su cartera, entre otras marcas, a Brahma, Budweiser y Stella Artois.

Una obra de arte… O mejor dicho, una obra que parece arte. Porque ése es el arte de la publicidad: parecer. Con una estética celosamente cuidada y una “poesía” efectista de baja estofa, los ocurrentes pandilleros de las corporaciones, apelan al patrioterismo más barato e irracional de los incautos espectadores argentinos, para satisfacer las exigencias comerciales de sus patrones. Los publicistas, estos hombres de arena que viven de la apariencia, no encuentran ningún problema en blandir la bandera nacional y poner nuestros colores patrios al servicio de una empresa privada extranjera. Y seguramente, por las noches, duermen satisfechos como bebés…

Las corporaciones repiten sus mentiras mil veces, y mil veces más, hasta transformarlas en una verdad. Una verdad publicitaria, que no es otra cosa más que una mentira efectiva. A muchos les gusta que los publicistas les llenen la barriga con este tipo de mentiras recién sacadas del horno. A otros, nos revuelve el estómago.

Y mientras el grupo Anheuser-Busch InBev se pone la camiseta argentina en nuestro país para conmovernos frente al televisor y posicionarse en la góndola del supermercado, en Brasil se hace llamar Brahma, y se anuncia como el representante del espíritu nacional verde-amarelo. Y en Estados Unidos compró el nombre de un tal Budweiser, y se presenta en todas las cadenas de televisión como uno de los íconos de la cultura norteamericana.

Exponiendo el engaño publicitario

La publicidad, en tanto brazo armado del poder para la colonización psicológica de las poblaciones, contribuye a fabricar sujetos pequeños, ciegos y artificiales. El discurso publicitario reconduce el sentimiento patriótico y el interés por los temas nacionales a lo más insignificante, a lo más inofensivo, a lo más rentable: una cerveza, un partido de fútbol, una mercancía, un spot publicitario… Esto es, políticamente hablando, la mejor forma de construir la mentalidad sumisa en la población. Servil a los intereses del poder, el discurso publicitario es usado también para construir subjetividades funcionales al sistema. En este caso, hablamos de la fabricación de un modelo psicológico de patriota…

El “Patriota publicitario”

El patriota publicitario, este personaje falso, vacío, pueril, es un sujeto políticamente descomprometido, inofensivo para el poder. Y aunque es guionado con una retórica pseudo-nacionalista por la pandilla de creativos, el patriota publicitario no es otra cosa más que un idiota útil, servil y funcional a los intereses de las corporaciones transnacionales. Y aún así, usa el disfraz celeste y blanco…

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Desde 2001, Mantecol es una marca más de la corporación inglesa Cadbury-Stani. Con la compra de esta marca, la trasnacional británica intentó copar el mercado de golosinas argentino, a la vez que instaló un régimen de trabajo carcelario y precarizó la vida de los trabajadores. Andy Kustnezoff, esta desgracia mediática – a quien se presenta como el reflejo del argentino promedio- empeña todo su talento para hacernos creer que Mantecol debe ser un nuevo ícono de la cultura nacional. Enmascarados con su simpática imagen, la multinacional inglesa Cadbury-Stani y sus pandilleros publicitarios se llevan puestos la bandera argentina, el mate, el colectivo, y el resto del imaginario nacional con tal de sacar ventaja sobre sus competidores y aumentar las ventas.

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“¡Aguante Argentina!”, gritan muchos después de ver la publicidad de Quilmes, mientras se les pianta un lagrimón – cayendo desprevenidos en la trampas que tienden los publicistas. Pero, ¿no debería ser la reacción más esperable repudiar este tipo de publicidad, por atentar contra nuestra inteligencia, nuestra dignidad y nuestros valores nacionales? ¿Por intentar lucrar con nuestras emociones, nuestros valores personales o nuestro fervor patriótico?

Sin embargo, ese patrioterismo pequeño, ciego y artificial con que las corporaciones y sus pandilleros publicitarios arengan y provocan a las masas sigue resultando efectivo. Y más todavía: a unos pocos meses del Mundial de fútbol, ninguna empresa querrá perderse la oportunidad de sacarle una buena tajada a la bandera nacional y exprimir el fervoroso corazón de los hinchas para aumentar sus ventas…

Propuesta de Squatters para todos los que navegan a contracorriente:

Les proponemos rechazar y repudiar toda la publicidad de corte “patriotero” que explote los símbolos y la mística nacional para ponerla al servicio de los negocios privados de las empresas. Rechacemos y repudiemos también a todos los lamentables personajes mediáticos que contribuyen a explotar la imagen y los valores nacionales para su propio beneficio y el beneficio de las empresas privadas.

¿Cómo hacerlo?

Despertando a una nueva conciencia. ¡Y difundiéndola!

Cuando comenzamos a entender cuáles son las técnicas con que estamos siendo manipulados, de repente aquello que tenía poder sobre nosotros – porque obraba desde las sombras-, se convierte en algo cristalino, tangible, algo sobre lo que podemos tomar control, y decidir. Y eso, poder ver lo que está ocurriendo verdaderamente, es parte del despertar de la conciencia.
Divulgar esta contra-campaña entre tus contactos, es una forma de difundir esta nueva conciencia. Divulgando esta contra-campaña, estarás exponiendo este miserable engaño publicitario: y con ello, manifestando también nuestro rechazo e inconformismo, y demostrando a las corporaciones y su pandilla de publicistas que estamos vivos, que ya no pueden manipularnos tan fácilmente, y que – muy a su pesar- estamos decididos a hacer de este mundo un lugar más justo, más honesto y más humano.

¡Gracias por sumar!

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“LA BANDERA NO SE MANCHA”

Ayudanos a divulgar esta iniciativa contra-publicitaria. Estés donde estés, sea cual sea tu nacionalidad, sumate a esta propuesta… Defendamos los colores de nuestra bandera y nuestros valores nacionales de la rapiña de las corporaciones apátridas y de los lápices venenosos de los publicistas.

Los que navegamos a contracorriente somos más… y vamos por ellos.

TU OPINIÓN CUENTA Y NOS INTERESA CONOCERLA. DEJANOS TU COMENTARIO.

IDEA Y REALIZACION: Julián Pellegrini (Proyecto Squatters)

Contracampaña SQS para el Mundial Sudáfrica 2010 "LA BANDERA NO SE MANCHA" (Parte II)

marzo 21, 2010
“En el corazón del mercado globalizado, el predador. (…) El alto responsable de una corporación trasnacional. El predador… Acumula dinero, destruye el estado, destruye la naturaleza y los seres humanos. (…) Devasta las conciencias, aliena al hombre y distrae a la multitud de su propio destino.”

(Jean Ziegler, “Los nuevos Amos del Mundo”)

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A continuación expondremos a todos los predadores que se ponen el disfraz albiceleste. REPUDIEMOSLOS públicamente y RECHACEMOS su griterío hipócrita, su pretendida complicidad, su falsa emoción, y su patrioterismo artificial. Unite a esta propuesta, manifestá tu rechazo, tu repudio, contra esta vil estrategia publicitaria.

PREDADOR Nº 1 – CABLEVISION

PREDADOR Nº 2 – COCA-COLA

PREDADOR Nº 3 – GILLETTE y HEAD&SHOULDERS

PREDADOR Nº 4 – KEVINGSTON

PREDADOR Nº 5 – MENTHOPLUS


PREDADOR Nº 6 – PEPSI & LAYS

PREDADOR Nº 7 – TELEFONICA (MOVISTAR)


PREDADOR Nº 8 – CLARO & SONY

PREDADOR Nº 9 – CLARO

PREDADOR Nº 10 – GARBARINO (¡Qué desilusión el gordo Casero!)


PREDADOR Nº 11 – COCA-COLA


PREDADOR Nº 12 – NIKE


PREDADOR Nº 13 – YPF


PREDADOR Nº 14 – QUILMES

PREDADOR Nº 15 – TyC Sports

PREDADOR Nº 15 – PHILIPS

HACÉ CLICK, DESCUBRÍ MÁS PREDADORES Y

UNITE AL DEBATE EN LA COMUNIDAD 1984

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Si conocés otros ejemplos, mandanos el material que lo agregaremos a esta lista.

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Logotecnia: la publicidad que no vende productos

febrero 26, 2010

La publicidad comunica, pero nunca nos dice qué hay más allá del mundo de ilusiones que va fabricando.

Antes era una anécdota en el intermedio de cualquier película televisada y ahora hace rentable la emisión de multitud de programas y series de televisión; antes era un subproducto meramente comercial, ahora es el motivo de lujosos festivales con pretensiones artísticas. Ahora que la publicidad se vende por sí misma en colecciones de DVD en tu kiosko más cercano y es capaz de crear eventos, festivales y películas, de eliminar revistas y programas de radio o de censurar noticiarios, ahora la publicidad no está interesada en vender productos.

En EEUU, la publicidad de primeros de siglo será uno de los procesos esenciales para que la ideología puritana del ahorro se convierta en la de la familia feliz consumista de los años 20. Y aún tras la crisis del 29, transmitirá los valores de un consumo patriótico como remedio ante todos los males. Aunque lógicamente cada marca intenta distinguirse del resto para ganar clientes, el poder ideológico de la publicidad empezó a residir en lo que las une: en los códigos éticos, usos y costumbres, modas y deseos que uno tras otro, los anuncios transmiten. Cada mensaje publicitario, en la medida en que intenta satisfacer su propio interés comercial, confluye con el resto de los mensajes para conformar un espejo social, un sistema de representaciones que sirve de referente y en el que los consumidores nos comparamos.

Para ello, las técnicas publicitarias y los estudios en que se basan han ido evolucionando, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX, con el fin de influir de forma más efectiva en la conducta de compra de sus receptores. A la vez que se generaban nuevos canales de comunicación de masas y crecía la competencia entre los distintos medios, la publicidad iba tomando mayor peso, hasta adoptar una función económica de primer orden: hacer rentable la comunicación. Con el dinero obtenido de la publicidad se financian revistas, canales de televisión, emisoras de radio. A cambio, la publicidad debe asegurarse unos objetivos básicos en el sistema de mercado, debe influir decisivamente en las decisiones del consumidor, a pesar del exceso de información y la sobreabundancia de mensajes audiovisuales. Es decir, debe ser también rentable para el anunciante.

Es un completo error analizar la relación de los medios con la publicidad desde el supuesto de que la función primordial de los medios es vender los productos que anuncian a la audiencia. Por el contrario, la tarea de los medios consiste en vender audiencias a los anunciantes” (Humphrey McQueen)

El resultado, la publicidad actual, es un conjunto de técnicas comunicativas apoyadas en minuciosos estudios sociológicos y psicológicos, que tienen en cuenta cada segmento social de consumidores y sus preferencias, anhelos y complejos. Los análisis ya no tratan sólo de las características que el consumidor busca en un producto, sino que se han multiplicado y extendido hasta cubrir el más mínimo detalle del acto de consumo: desde la tipografía utilizada para indicar la marca en un envase hasta el ritmo musical idóneo para que en horas punta se compre más rápido. Cualquier mínimo elemento sospechoso de influir en la decisión de compra queda bajo el estudio pormenorizado de los especialistas en marketing.

Así, la publicidad actual es capaz de recoger los lenguajes de la calle, las modas antes de serlas (antes de extenderse del todo), o de adoptar sin compromiso las actitudes más inconformistas y críticas. Todo vale si es rentable. La publicidad actual se oculta cuando es necesario, sobre todo en películas y teleseries, mostrando productos y marcas como si su presencia fuera casual o no estudiada. También aprovecha la veracidad que el público otorga a los telediarios e informativos para hacer más creíbles sus mensajes, colando anuncios como noticias. La publicidad actual no entiende de ideologías, se hace homófoba cuando hace falta o feminista convencida si viene a cuento, se amolda a su público como un guante. Y sobre todo, la publicidad actual ya no pretende sólo vender productos. Se ha adaptado, una vez más, a las necesidades de las grandes empresas que recurren a ella, y les ha ofrecido como resultado la logotecnia, un conjunto de técnicas de marketing y publicidad especializadas en hacer prescindibles los productos.

En esta etapa del consumo de bienes por la que pasan las sociedades económicamente desarrolladas, las empresas ya no están interesadas en fabricar productos, sino en fabricar marcas. Explica Naomi Klein, en su obra No Logo, que la fabricación de productos es un proceso engorroso que las empresas intentan en lo posible subcontratar y externalizar para evitar gastos y esfuerzos. Los países del Sur, y sobre todo algunas zonas de gran actividad productiva, como Honk Kong, México, China o Indonesia, son el agente productivo ideal: mano de obra barata y desregulada, materia prima y energía a precios sin competencia. Así, muchas empresas desprecian el producto, prefieren dedicar casi todos sus esfuerzos a crear la marca, más rentable en esta edad de la imagen.

Y es que ningún joven se tatuaría el logo de Nike en su cuerpo si esta marca sólo vendiera zapatillas. Nike es también el éxito de las grandes estrellas del deporte y representa las aspiraciones deportivas de muchos jóvenes: dejar de pagar la marca que visten para que la marca les pague a ellos por vestirla. Lo mismo ocurre con el resto de las grandes marcas, sobre todo de moda, que terminan funcionando como el espejo mediático más potente, generando sus propios valores y adaptándolo a sus intereses, los que comparten sus clientes. Como a Nike no le interesan los valores solidarios y participativos que de forma clásica caracterizaron a los Juegos Olímpicos, promueve los suyos propios, los de la competitividad heróica, agresiva y despiadada, mucho más rentables ideológicamente. Sus anuncios, localizados en escenarios inhóspitos y violentos, enfrentan a las estrellas del baloncesto, del tenis y del fútbol en solemnes duelos.

La publicidad de la época “Logo” dejó todo resquicio de función informativa y se ha terminado especializando en las características emocionales de la comunicación comercial. El lenguaje audiovisual ofrece muchas herramientas para hacernos sentir simpatía, admiración o adoración por una marca y todo lo que ésta se ha esforzado en representar. Y sin duda es rentable, porque el consumidor crítico selecciona los productos que consume atendiendo al precio, la calidad, el origen, el modo de producción… el cliente fiel a una marca, sencillamente compra.

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Fuente: Isidro Jiménez, consumehastamorir

Los Medios y las Mentiras

febrero 18, 2010
Lo que nos ocupa también a nosotros (…) es la denuncia de las falsedades y mentiras que continuamente están presentes en los medios de comunicación masiva pertenecientes a grupos multinacionales. La economía dicta las líneas de escritura a un periodismo que por un lado ha renegado de su vocación informativa y por otro, se encuentra cercado por la perversa lógica del capitalismo. Los pocos profesionales que aún resisten trabajan en condiciones inadecuadas, sometidos ellos mismos a censuras y manipulaciones, por lo que muchos de ellos vienen y vendrán a formar parte de estos grupos de defensa intelectual contra la manipulación de los mass media o comités de reivindicación del derecho a una información veraz. Ya Noam Chomsky señaló el camino en su artículo “Sobre mantenernos informados y la defensa propia intelectual”, donde se ponía de manifiesto la necesidad de un trabajo de equipo para lograr filtrar la información falaz y defenderse de las manipulaciones y falsedades.


(…) Periodistas, intelectuales, profesores de Universidad, estudiantes de ciencias de la información, historiadores, científicos, politólogos, activistas sociales y demás ciudadanos, cada cual desde su campo y especialidad, cada cual con lo que pueda y como pueda, están llamados a colaborar con estas autodefensas de la información que se están gestando en diferentes lugares del planeta.

La pregunta y reflexiones que llevaron a la idea de separación de poderes en política es y son las mismas que nos hacemos hoy respecto a los medios de comunicación de masas: “¿Quién vigila a los vigilantes?”. El cuarto poder de la prensa fue concebido como un observatorio de vigilancia y denuncia de los extravíos de los demás poderes, hasta que en nuestros días, todos ellos se han ido convirtiendo, cada vez más, en meras funciones de un único poder que amenaza con invadirlo y conquistarlo todo. El poder económico del capitalismo triunfante no es ya vigilado por los medios de información, sino que, por el contrario, utiliza a éstos como sus caballos de Troya, avanzadillas con las que invadir territorios y conciencias. De ahí que sea necesaria la creación de nuevas trincheras periodísticas, barricadas más a la izquierda de un espacio que ha sido prácticamente conquistado, aunque la lucha continúa y está lejos de ser decisiva ninguna batalla concreta.

En Italia, Berlusconi, se ha erigido en gobernante plenipotenciario de una suerte de “neofascismo” o régimen despótico que se caracterizaría por el dominio de todos o la mayoría de los mass media y por la automática adquisición del poder político por parte de quien detenta el poder mediático. Sin embargo, en Venezuela, el presidente Hugo Chávez consiguió el poder político sin poseer el poder mediático y desde entonces se ha visto también que los dos poderes pueden estar enfrentados y que, en ocasiones, no basta el poder mediático para conquistar el poder político, aunque pueda ser utilizada la desinformación para fomentar golpes de Estado y derribar o intentar desestabilizar a gobiernos legítimamente constituidos.
(…) La lucha es ahora continua pues continuamente siguen los mismos medios intentando minar las defensas de un gobierno democráticamente elegido, pero el caso de Venezuela es un caso paradigmático de una batalla generalizada, una guerra en la que todo ciudadano está inmerso, por su lucha particular contra la manipulación y la falsificación de la información y en la que todo país se encuentra involucrado, por la defensa de la información veraz sobre lo que ocurre en su territorio. La tergiversación se produce a veces directamente, otras por omisión, otras cuando no se dice toda la verdad y se sesga la noticia, otras, escondiendo la Historia de un problema tras la cortina del presente y el instante, así como mediante toda una serie de recursos que hay que desenmascarar; de modo que aprendamos a detectarlos y a ponerlos fuera de juego. La vigilancia tiene que ser constante y la tarea es ya interminable. Una nueva especie de vigilantes se constituye y se conjura como garantes de la verdad. (…) Es nuestro desafío transformarnos en una comunidad de gentes dispuestas a hacer frente a la desinformación y manipulación, constantes y generalizadas, de esos medios secuestrados por la economía.

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Fuente: “¿Por qué “mentiras y medios”?”, de Julián Rovira – http://www.rebelion.org/noticia.php?id=204

Palabras para arrancar un nuevo año… Persiguiendo el camino de la contra-publicidad

febrero 15, 2010
El poderoso recurso de la publicidad y, al fin de cuentas, la comunicación de masas en general (convertida hoy, toda ella, en una especie de gran anuncio comercial) están monopolizados por los grandes grupos económicos, que hacen uso y abuso de este modo de comunicación pública para alimentar sus negocios y perpetuar un orden social que garantiza sus posiciones de privilegio, la mayoría de las veces promoviendo y celebrando estilos de vida frívolos y consumistas, sin reflexionar en los posibles impactos o perjuicios que puedan causarse a personas, a otras culturas o al medio ambiente.

A pesar de lo que puedan argumentar los publicistas y demás pasmados, la verdadera función política de la publicidad consiste en garantizar el completo dominio de estos grupos de poder por sobre el resto de los habitantes, eliminar la posibilidad de competencia, sostener y profundizar la distribución desigual de la riqueza en las sociedades, favoreciendo la concentración de los recursos en manos de quienes están en el poder.
En este sentido, la publicidad funciona como el brazo armado de un sistema de alienación mental, que con bromas pueriles, ocurrencias y colorinches, perpetúa un mundo miserable y perverso, en el cual, sin embargo, con una sonrisa destellante, nos invita a seguir participando.
Esta permanente provocación mediático-publicitaria ejercida directamente sobre nuestras conciencias hay que entenderla en este contexto no como un conjunto de anuncios independientes o aislados (de tal o cual marca, por ejemplo), que puede causar poca impresión, sino que debe ser entendida en términos del “impacto acumulado” que causa la repetición permanente de un discurso infinito y monotemático como es el discurso de la publicidad, de día y de noche, filtrado en cada espacio vital de nuestras vidas, y más aún, instalado en nuestras conciencias.
No me atrevo a decir que el discurso publicitario, aún siendo tan arrollador como es, siempre moldea la opinión de todos; pero tampoco tiene por qué hacerlo. Basta con que legitime ciertos puntos de vista y deslegitime otros. El resultado es un pensamiento único, uniforme, acrítico, y, por consiguiente, la falsa conciencia.
Cuando hablamos de la falsa conciencia, sostenemos que las preferencias de la gente, sus inclinaciones, y en general, las conductas colectivas, pueden ser producto de un sistema económico, político y cultural contrario a sus intereses, promovido con asfixiante asiduidad por los medios de comunicación e implantados en la sociedad a través de la cultura de masas.
El individualismo, la competencia, la frivolidad, el consumismo, el ansia por tener, son formas que pueden cobrar nuestras pasiones, pero que no responden necesariamente a nuestra verdadera naturaleza, sino al programa implantado en nuestras conciencias mediante la hipnosis mediática.
Nuestro contenido de conciencia y nuestras apetencias están determinados en gran medida y desde nuestra más tierna infancia por el gran hipnotizador, por lo que difícilmente podamos darnos cuenta espontáneamente de tal engaño.
En Squatters, este año, continuaremos aportando información y levantando nuestra voz lo más alto posible con el objetivo de transformar los problemas no percibidos en problemas sentidos, para facilitar en quienes lo estén buscando un nuevo despertar de la conciencia.
Este año, una vez más, con más fuerza y desición, levantamos las banderas de la contra-publicidad, y desde aquí iniciamos la resistencia y la lucha contra la forma inhumana y perversa que ha cobrado la publicidad contemporánea.
Mientras los hombres de arena, los publicistas -mercenarios ciegos de las corporaciones-, se la rebuscan para encerrarnos en un estrecho círculo de insatisfacción y dependencia, nosotros, utilizando la contra-publicidad, buscamos generar las condiciones de reflexión necesarias que conduzcan a la autodeterminación, a la posibilidad de elección y, en definitiva, al despertar de la conciencia y la libertad.
Esperamos que cada vez más gente se sume y aporte al espíritu de este proyecto.

Julián Pellegrini

Proyecto Squatters

Este año viví unas Fiestas diferentes: Regalá las Tarjetas Navideñas de Squatters

diciembre 20, 2009
Este año probemos vivir unas Fiestas diferentes. ¿Cómo? Empezando a tomar conciencia (y constryendo conciencia) acerca de la manipulación mediática que las empresas operan mediante la publicidad para reconducir nuestros mejores deseos y sentimientos hacia el consumo. A partir de este año rescatemos nuestros mejores valores por fuera del imperativo consumista de la publicidad, porque para demostrar amor, cariño, gratitud, solidaridad y amistad, no hace falta ir de shopping.

Agrandá la imagen que más te guste, luego hacele click izquierdo,
guardala, y enviale una tarjeta original a tus seres queridos.

Modelo Nº 1: “Espíritu Navideño”


Modelo Nº2: “Los mejores deseos”

Modelo Nº3: “El secreto de Navidad”

“Primero pensamos que Papá Noel era de verdad… Luego, nos contaron que eso era mentira, que Papá Noel eran en realidad nuestros padres, y entonces toda nuestra percepción de la realidad se conmovió. Muchos niños se juraron no mentir nunca a sus hijos por el amargo desengaño que produce vivir en una mentira… Bueno, es tiempo de juntar valor y sacarnos la segunda venda de los ojos: Papá Noel tampoco son los padres… Cuando comprendamos este sutil y aparentemente inofensivo engaño, ya no podremos volver a percibir la realidad como hasta ahora…

Esta vez, imagino unas fiestas donde no repitamos el mismo ritual consumista de todos los años, y empecemos a pensar en nuestros verdaderos valores, lejos del shopping. El amor, el cariño, la gratitud, la solidaridad , nuestra amistad, todo eso habita en nosotros y tiene que ver con nuestra esencia más íntima, con nuestra verdadera naturaleza. El shopping, el consumo, las compras desmesuradas, los imperativos publicitarios y las exigencias del mercado no tienen nada que ver con nuestra esencia, con nuestros valores íntimos, no forman parte de nuestra naturaleza, sino que es un lastre adicional que debemos cargar, que nos imponen desde los medios de una forma cada vez más provocativa y exigente. Muchas veces terminamos creyendo que cargar con ese peso es nuestra obligación. Muchas veces por temor al “qué dirán” tenemos que conformarnos a la “tradición del mercado” – ¡pero la tradición del mercado no es nuestra tradición!

En estas fiestas saltemos la valla, escapemos del televisor… Soltemos el lastre plástico y artificial que nos impone la publicidad y el mercado. Simplemente soltemos el peso del “hay que consumir porque es así”. Juntémonos con nuestros seres queridos y compartamos nuestros verdaderos sentimientos, nuestros verdaderos valores, tal como los tenemos para ofrecer, de la forma más auténtica. Seguramente serán una Fiestas inolvidables.”

Julián Pellegrini – Proyecto Squatters

La Publicidad infantiliza al consumidor

diciembre 18, 2009
Quien se detiene a analizar someramente un anuncio publicitario, puede darse cuenta de inmediato que éste busca suscitar emociones, mostrando al espectador imágenes hilarantes, de ensueño, idealizadas, rubricadas con palabras sencillas, maniqueas y rápidas. Busca hacer reír o hacer llorar. Busca atraer, entretener, conmover…

Pero lo cierto es que los anuncios publicitarios no son ninguna broma: cada detalle del anuncio está estratégicamente planificado, punto por punto, para producir el efecto deseado. Es un producto cultural sofisticado que se propone, en pocos segundos, empatizar con los sentimientos de un target cuidadosamente seleccionado, mediante la construcción de informaciones sencillas, rápidas y entretenidas.
Pero, ¿qué es un discurso cuyas características principales son la sencillez, la rapidez y la distracción-emoción?
La respuesta aparece muy clara: un discurso infantilizante. Efectivamente, sólo a los niños de baja edad se les habla con un lenguaje limitado, con pocas palabras, para que entiendan rápidamente. No se utilizan conceptos filosóficos, tampoco se extiende en el mensaje, porque eso aburre. Este discurso publicitario, esquiva la racionalidad, no habla de manera seria, porque apunta a lo irracional, y supone que la reactividad emotiva es suficiente para obtener sus objetivos. Así, la industria de la publicidad se puede entender también como una maquinaria informacional concebida para infantilizar al consumidor.


En la medida que el pensamiento más maduro (reflexivo, racional y realista) logra imponerse como principio regulador del psiquismo, hace que la búsqueda de la satisfacción ya no se efectúe por los caminos más inmediatos y caprichosos, sino que se encuentra intervenida por la reflexión racional, y se vuelve capaz de aplazar su consecución en función de las condiciones impuestas por el mundo exterior.

Este “Principio de Realidad”, tal como lo define el psicoanálisis, es una precondición indispensable para obtener un consumidor maduro, crítico y responsable.
Por el contrario, lo que puede ser aplazado y tolerado en el mundo adulto, no corre la misma suerte en el mundo infantil. El modo de funcionamiento mental infantil, es incapaz de tolerar la frustración y se rige preponderantemente por los caprichos de sus deseos, los cuales deben ser inmediatamente satisfechos.
Es por esto justamente que la publicidad estimula el pensamiento infantilizado, omnipotente e incapaz de esperar y tolerar. Precisamente, las condiciones mentales requeridas por el mercado para concretar la feliz unión del sujeto y el objeto publicitado.

Una persona hiper-estimulada por el bombardeo mediático, sufre un aumento de excitación, y si carece de un aparato psíquico maduro, capaz de discernir y neutralizar los estímulos innecesarios, y por el contrario es incapaz de tolerar la sobrecarga de información erotizada y potencialmente apetecible provocada por el imperativo publicitario, no podrá evitar caer en las redes del consumismo.
Por esto es que la publicidad apunta sistemáticamente y cada vez de forma más burda y evidente a estimular la inmadurez, o dicho de otro modo, a perpetuar la infancia en los niños e infantilizar la vida adulta.

En las estrategias persuasivas de la publicidad no es la inteligencia la que protagoniza el papel preponderante, sino otros dispositivos, a menudo inconscientes, más primarios. Por eso, el ingenio publicitario se ha dedicado sistemáticamente a infantilizar al consumidor, mediante el estilo de comunicación que propone, lleno de colorinches, movimiento, sonidos y situaciones fantásticas. La espectacularidad y la frivolización de la imagen están diseñadas para espectadores inmaduros.

De este modo, la publicidad alimenta un proceso que tiende a generar una sociedad inmadura, caprichosa, deseante y con baja capacidad de frustración o tolerancia.
Los ideales publicitarios generan una sociedad ideal para las multinacionales de la ilusión; ya que dichas sociedades inmaduras van a perpetuar indefinidamente la demanda de lo superfluo, debido a que son adictas a lo superfluo y banal. Por lo tanto, es sólo cuestión de ofrecerles cosas nuevas o hacerles pasar de moda rápidamente sus pertenencias. Estos seres deseantes y frustrables no soportan mucho tiempo el sentimiento de vacío y la crisis de identidad, crisis a la que, por otro lado, son muy susceptibles.

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Fuente: Vademékum Contrapublicitario, Cap. IV – Proyecto Squatters

La Prueba de Realidad. Hoy: Osde NEO

diciembre 12, 2009
Desafiá a la publicidad… ¿qué anuncio te gustaría someter a una “Prueba de Realidad”?

Hoy, el desafío es…

OSDE NEO, para cuidar a todos los superhéroes de 18 a 25 años

Bajo el claim “OSDE Neo, para cuidar a todos los superhéroes de 18 a 25 años”, la campaña creada por Quadro tiene como objetivo “lograr una fuerte identificación con el público objetivo mostrando algunas situaciones que le suelen ocurrir a los jóvenes y utilizando el humor como recurso. Como por ejemplo: comen en cualquier lado, nunca tienen frío, no le temen al peligro ni a los golpes.” Así se presenta en sociedad la vergonzante campaña del grupo de accionistas OSDE, para vender su Prepaga a los pasmados jóvenes argentinos de clase media y para arriba.

Para OSDE apuntar al mercado de jóvenes acomodados es “renovar nuestro compromiso con la nueva generación de argentinos que, como nosotros, sueña cada día con un país mejor”; además, por si nuestros super-héroes quieren irse de viaje y no pueden volar, o correr como Flash, o teletransportarse, ofrecen también paquetes turísticos. La idea es vender… porque, como ellos dicen, “Disfrutar es salud”. ¡Y qué mejor manera de disfrutar que comprando y consumiendo!


LA PRUEBA DE REALIDAD…
Los “ocurrentes” publicitarios – que nada tienen de “creativos”- no saben otra cosa más que caer en lugares comunes, con ideas pueriles, fantasías desgastadas, convocando siempre los mismos estereotipos, retrógrados y conservadores, para decir de una y mil maneras lo mismo. ¿Qué tiene en la cabeza alguien que se propone vender un servicio de salud con la imagen de tres golfas sugerentes vestidas de enfermeras -convocando una trillada fantasía machista?
¿Habrán entrado alguna vez a un hospital? ¿Habrán visto trabajar a una enfermera real? Pero, en el fondo, emprenderla contra los descerebrados publicistas, es como emprenderla contra el pobre cajero de un banco al examinar las injusticias de la mecánica económica moderna. Lo que intentamos entender, en el fondo, es qué tipo de subjetividades construyen las corporaciones mediante la publicidad. ¿Qué reflejo de nosotros mismos enfatizan? ¿Qué es una mujer; qué un hombre; qué es la salud para esta gente?

Para contestarnos estas preguntas los grandes capitalistas alquilan a sus gusanos ciegos y obsecuentes, los “ocurrentes” publicitarios, esos mercenarios mediáticos de las corporaciones, quienes no dudan a la hora de aplicar las estrategias más perversas para engordar los bolsillos de sus patrones, sin ningún miramiento por las consecuencias sociales de sus acciones.

La “genial” idea de etos “hombres de arena” es venderle un sistema de salud privado a los jóvenes potentados tal como si se tratara de un teléfono celular o una bebida de verano (lo mismo que ocurre con la educación privada, en el caso de la UCES –ver artículo-). Pero ¿por qué tenemos que ser testigos obligados, esto es, padecer, este tipo de campañas publicitarias de mal gusto? ¿Cuál es la intencionalidad subyacente?

Pues bien, veamos… Sabemos que en los países serios y más avanzados no se permite tratar a la salud con la lógica del mercado. En Europa, por ejemplo, las regulaciones son tan férreas que prácticamente impiden el desarrollo de negocios en el área de la salud. En otros países como Canadá o Japón se los prohíbe expresamente. Sin embargo, en nuestro país la salud es uno de los negocios más grandes y fructíferos. Todos los servicios de prestaciones de Salud privada están en manos de Bancos, accionistas y corporaciones financieras trasnacionales que sostienen las mafias de los medicamentos e implementan estrategias cada vez más salvajes para lucrar con la salud de las personas.

La idea subyacente de la publicidad no es meramente vender determinado sistema prepago de “salud”, sino habituar al espectador a entender la salud desde una lógica mercantilista…
Desde la década del ´90 el Banco Mundial exigió a nuestro país la imposición de una política ignominiosa, apuntada por los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales, destinada a destruir el sistema de seguridad social, de modo que los capitales privados pudieran hacerse cargo del negocio de la salud. La desregulación del Sistema de seguridad Social finalmente se hizo ley, mediante la conformidad de nuestros corruptos dirigentes políticos, y consagró un gigantesco desfinanciamiento del sector público de la salud, al que dejó hecho trizas. Las prepagas privadas hicieron fuertes inversiones para seleccionar los “mejores riesgos”, es decir que apuntaron sus estrategias de marketing a afiliar personas generalmente jóvenes y sanas (lo que se refleja, por ejemplo, en esta lamentable campaña de OSDE), empleados de bancos, de compañías de alta tecnología, de multinacionales importantes, eludiendo a quienes podrían necesitar los tratamientos más costosos. Pero no brindan ninguna cobertura en las zonas más desfavorecidas, donde los servicios de salud son muy escasos, y altas las demandas, dejando a la mayoría de la población en manos de los pauperizados hospitales públicos, que se transformaron en dispositivos donde se hacinan ancianos, indigentes y gente que no tiene acceso a la medicina privada.

RESULTADO…

La campaña de OSDE Neo no superó la Prueba de Realidad: es engañosa, vergonsoza y pueril. Lucrar con la salud y con las vidas humanas es un acto criminal inexcusable. Pero hoy en día, se ha hecho moneda corriente entre nosostros, y difícilmente el gran público se conmueva y le hierba la sangre ante campañas como estas. Pero cada vez más gente está diciendo ¡basta! Cada vez más gente está transformando su conciencia para el cambio. Si vos sos uno más de los que se indigna ante campañas publicitarias como las que financian los accionistas del Grupo OSDE, ahora tenés la posibilidad de contestarles…

¡Hacé click y mandale tu mensaje de repudio a OSDE Neo!

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Texto y gráfica: Julián Pellegrini – Proyecto Squatters