Palabras para arrancar un nuevo año… Persiguiendo el camino de la contra-publicidad

El poderoso recurso de la publicidad y, al fin de cuentas, la comunicación de masas en general (convertida hoy, toda ella, en una especie de gran anuncio comercial) están monopolizados por los grandes grupos económicos, que hacen uso y abuso de este modo de comunicación pública para alimentar sus negocios y perpetuar un orden social que garantiza sus posiciones de privilegio, la mayoría de las veces promoviendo y celebrando estilos de vida frívolos y consumistas, sin reflexionar en los posibles impactos o perjuicios que puedan causarse a personas, a otras culturas o al medio ambiente.
A pesar de lo que puedan argumentar los publicistas y demás pasmados, la verdadera función política de la publicidad consiste en garantizar el completo dominio de estos grupos de poder por sobre el resto de los habitantes, eliminar la posibilidad de competencia, sostener y profundizar la distribución desigual de la riqueza en las sociedades, favoreciendo la concentración de los recursos en manos de quienes están en el poder.
En este sentido, la publicidad funciona como el brazo armado de un sistema de alienación mental, que con bromas pueriles, ocurrencias y colorinches, perpetúa un mundo miserable y perverso, en el cual, sin embargo, con una sonrisa destellante, nos invita a seguir participando.
Esta permanente provocación mediático-publicitaria ejercida directamente sobre nuestras conciencias hay que entenderla en este contexto no como un conjunto de anuncios independientes o aislados (de tal o cual marca, por ejemplo), que puede causar poca impresión, sino que debe ser entendida en términos del “impacto acumulado” que causa la repetición permanente de un discurso infinito y monotemático como es el discurso de la publicidad, de día y de noche, filtrado en cada espacio vital de nuestras vidas, y más aún, instalado en nuestras conciencias.
No me atrevo a decir que el discurso publicitario, aún siendo tan arrollador como es, siempre moldea la opinión de todos; pero tampoco tiene por qué hacerlo. Basta con que legitime ciertos puntos de vista y deslegitime otros. El resultado es un pensamiento único, uniforme, acrítico, y, por consiguiente, la falsa conciencia.
Cuando hablamos de la falsa conciencia, sostenemos que las preferencias de la gente, sus inclinaciones, y en general, las conductas colectivas, pueden ser producto de un sistema económico, político y cultural contrario a sus intereses, promovido con asfixiante asiduidad por los medios de comunicación e implantados en la sociedad a través de la cultura de masas.
El individualismo, la competencia, la frivolidad, el consumismo, el ansia por tener, son formas que pueden cobrar nuestras pasiones, pero que no responden necesariamente a nuestra verdadera naturaleza, sino al programa implantado en nuestras conciencias mediante la hipnosis mediática.
Nuestro contenido de conciencia y nuestras apetencias están determinados en gran medida y desde nuestra más tierna infancia por el gran hipnotizador, por lo que difícilmente podamos darnos cuenta espontáneamente de tal engaño.
En Squatters, este año, continuaremos aportando información y levantando nuestra voz lo más alto posible con el objetivo de transformar los problemas no percibidos en problemas sentidos, para facilitar en quienes lo estén buscando un nuevo despertar de la conciencia.
Este año, una vez más, con más fuerza y desición, levantamos las banderas de la contra-publicidad, y desde aquí iniciamos la resistencia y la lucha contra la forma inhumana y perversa que ha cobrado la publicidad contemporánea.
Mientras los hombres de arena, los publicistas -mercenarios ciegos de las corporaciones-, se la rebuscan para encerrarnos en un estrecho círculo de insatisfacción y dependencia, nosotros, utilizando la contra-publicidad, buscamos generar las condiciones de reflexión necesarias que conduzcan a la autodeterminación, a la posibilidad de elección y, en definitiva, al despertar de la conciencia y la libertad.
Esperamos que cada vez más gente se sume y aporte al espíritu de este proyecto.

Julián Pellegrini

Proyecto Squatters

2 comentarios to “Palabras para arrancar un nuevo año… Persiguiendo el camino de la contra-publicidad”

  1. Ramiro Says:

    La libertad es todo…

  2. hERNAN Says:

    Somo muchos en esta empresa, y cada vez somos más. La conciencia se expande de una u otra manera. ¡Vamos para adelante Squatters!

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