Metáforas que matan

Dice un lingüista llamado Lakoff que siempre vemos el mundo a través de unas determinadas metáforas. Y éstas son expresiones de un marco de referencia que sirve para explicar lo que ocurre, aunque lo que ocurra contradiga ese marco. Gracias a eso, se llama trabajo a lo que en realidad es un saco lleno de las necesidades productivas de las empresas, mientras que los Expedientes de Regulación de Empleo aparentan ser una gestión eficiente de la demanda de mano de obra y no lo que verdaderamente son: un acuerdo para llevar a cabo despidos masivos. Pero, como las metáforas son interesadas, el trabajo se regula para que sea eficiente y las empresas que despiden, también para ser eficientes, se desregulan.

Hablando pues de metáforas, quizás las que más daño hacen, porque las palabras también tienen cuerpo, son las de la guerra. Sadam Hussein, por ejemplo, se convirtió en metonimia cuando EE.UU. le identificó con Irak, y por eso todos los misiles estadounidenses -no norteamericanos o americanos, ahora sí llamemos a las cosas por su nombre- parecían ir dirigidos hacia su cabeza. Al final, eso sí, el pueblo iraquí cayó antes que Hussein, porque los misiles no se andan con rodeos semánticos.

Cualquier figura literaria es buena para hablar de las campañas militares de los ejércitos. Hay algunos que gustan de usar los oxímoron y hablan de “guerra humanitaria”. Otros prefieren, como el ejército español en su última campaña publicitaria, recurrir a la metáfora en su celebración de los veinte años de “misiones internacionales”. E incluso hay quienes se pasan de la raya con la retórica y recurren a las hipérboles: “justicia infinita”, “libertad duradera”. Por su parte, Israel llama “Guerra de la Independencia” a lo que ha sido una ocupación de las tierras de Palestina, porque las metáforas también aumentan con los activos políticos: Israel ha crecido notablemente en cuanto a su aparato industrial-militar, su capacidad de lobby sobre los organismos internacionales, su peso dentro de la política estadounidense y, fundamentalmente, su poder mediático. Al mismo tiempo, en los mermados territorios que hoy deberían llamarse Palestina se fue destruyendo su economía, su autonomía, sus infraestructuras, sus recursos, su libertad de movimiento y, con todo ello, se fue ganando la batalla lingüística.

En el último “enfrentamiento armado” -llamado así aunque fue iniciado unilateralmente por Israel-, el lenguaje ha permitido crear un marco de lo tolerable, amortiguando el impacto de la percepción pública del conflicto y haciendo de la verdad una mentira llevadera para la opinión pública internacional. Jugando con las palabras, se ha sustituido “invasión” por “incursión” y “ataque indiscriminado” por “legítima defensa”. Y si no, siempre queda el recurso a añadir adjetivos o cualquier otro complemento: “asesinato selectivo” en vez de “asesinato” a secas, “daños colaterales” en lugar de “muerte de niños y niñas”, “destrucción de la infraestructura terrorista” en vez de “destrucción total”.

En los últimos tiempos asistimos al nacimiento de un nuevo concepto de guerra: una guerra entre el ejército más poderoso de Oriente Medio y un grupo de civiles y milicianos armados con sesenta años de aislamiento, injusticia, inexistencia de derechos y castigo sistemático. Una estrategia de ocupación y dominación que, en la trinchera retórica, se transforma en una cuestión de defensa. La inexistente Palestina ya tiene muy poco más que perder: despojados de sus derechos, su libertad, sus recursos y su esperanza, los palestinos han perdido hasta las palabras. Y con cada palabra perdida, con cada nueva agresión israelí, se pierde la posibilidad de lograr la justicia.

En ocasiones, la realidad puede ser demasiado dura para percibirla tal cual es. Por eso, para tratar de hacer estas verdades más llevaderas para el gran público, los medios de comunicación manejan los marcos de referencia y los eufemismos para contar cómo se lleva a cabo un genocidio moderno. Hay metáforas que matan y, en Gaza, tienen forma de misil.

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Fuente: ConsumeHastaMorir – http://www.letra.org/spip/article.php?id_article=2946

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